lunes, 13 de abril de 2026

Abre las piernas.

Solo recuerdo estar cansado de lo mismo, mismo trabajo, mismos compañeros, misma rutina, mismo camino, todo esta igual y se siente un vacío. Ese día abrí la puerta esperando encontrar a mi pareja haciendo lo mismo de siempre, algo tiene que cambiar, ya no quiero esto. Me pare frente a ella y le dije. -¡Abre las piernas y enséñame el coño! Su cara era de sorpresa y sus mejillas sonrojadas, pero no abrió las piernas. Me arrodille, abrí sus piernas y le dije.- ¡No escuchaste que abras las piernas!. Le quite las pantaletas y procedí a lamer su coño, nunca antes lo había hecho y nunca antes le ordene nada, ese día la disfrute hasta saciarme, hasta que perdí la cuenta y el sillón quedo empapado de lujuria y con olor a sexo, a orgasmos y muchas ganas de salir de la rutina.

Ya no es lo mismo, los limites están quien sabe donde, no quiero saber. Solo quiero que llegue el momento en que ella hará exactamente lo que yo le pida... 

Intensidad

A veces uno puede llamar con la mirada, otras veces uno cree que lo hace pero el destino es un factor importante. Te vi desde la distancia, no voy a negar que lo primero que vi fue tu silueta, fijaste un objetivo y una sonrisa se esbozo en un bello rostro.

Que forma de aproximarte, a la vista poco para imaginar y en mi mente un mar de posibilidades...

Como es que un hola puede ser tan interesante cuando se acompaña de una mueca picara y una dulce voz, palabras, sonrisas y una silueta interesante. Tome tu mano y algo sucedió, no fue magia fue algo mas intenso, tanto que desde ese instante no existía nada en mi cabeza que no fuesen tus palabras, tu sonrisa y tu piel. Mi corazón latía tan fuerte y era todo por tu culpa, te perdiste un breve instante para volverte etérea en una danza apasionada, nuestras miradas se cruzaron sonreíste y te apartaste revelando un par de alas y un montón de tinta.

Las horas se hicieron minutos, es totalmente inexplicable o quizás si, quizás así funciona el tiempo cuando conoces a una persona que provoca tanta..

domingo, 8 de marzo de 2026

Viaje Express

Algunas veces suceden cosas inesperadas, a veces hay que salir de la rutina, sin planee, solo una loca idea que se materialice en un instante.

Te pedí que me acompañaras casi asumiendo que dirías que sí, lo que no tenía planeado era lo travieso que sería ese viaje.

Trafico ligero, ganas, picardía y otras cosas. Me besabas con locura, te acomodaste de una forma muy sexy, mientras me besabas el cuello podía ver tu cadera y tu culito, me estiré lo más que pude para estrujar toda esa delicia, intentaba manejar mientras mi cabeza quería más besos, más caricias y más sensaciones. Nuestras lenguas jugueteaban y tus manos y las mías ya estaban es nuestras respectivas entrepiernas, ella podía sentir como se ponía dura y yo podía sentir que ya estaba bien mojada, tenía ganas de orillarme para poder hacer más que tocar e imaginar, pero la carretera no te lo permite, ella abrió sus piernas y un delicioso aroma invadió mi nariz, me volví loco. Procedí a hacer lo único que me permitían hacer mis manos, la toque en esa parte que por las circunstancias no podía lamer, pero vaya que ardía en deseos por comerla, fue suave y a veces un poco tosco por ir manejando, ella solo cerro los ojos y se dejó llevar, mi mano se cansaba del repetido movimiento pero mi objetivo era hacerla terminar, ella no se contenía y gemía delicioso, me invitaba a no detener esa caricia y no pensaba hacerlo pues de su vagina ya salía tanta miel que mis dedos resbalaban delicioso, de pronto tenso las piernas y mi cabeza conecto con su cuerpo y nos coordinamos, era el momento culminante. Ella emitió un grito seguido por un gemido apenas perceptible y rápidamente cerro las piernas que temblaban eran espasmos y placer, un orgasmo a 80 km por hora en una carretera con rumbo a noches increíbles