lunes, 13 de abril de 2026

Abre las piernas.

Solo recuerdo estar cansado de lo mismo, mismo trabajo, mismos compañeros, misma rutina, mismo camino, todo esta igual y se siente un vacío. Ese día abrí la puerta esperando encontrar a mi pareja haciendo lo mismo de siempre, algo tiene que cambiar, ya no quiero esto. Me pare frente a ella y le dije. -¡Abre las piernas y enséñame el coño! Su cara era de sorpresa y sus mejillas sonrojadas, pero no abrió las piernas. Me arrodille, abrí sus piernas y le dije.- ¡No escuchaste que abras las piernas!. Le quite las pantaletas y procedí a lamer su coño, nunca antes lo había hecho y nunca antes le ordene nada, ese día la disfrute hasta saciarme, hasta que perdí la cuenta y el sillón quedo empapado de lujuria y con olor a sexo, a orgasmos y muchas ganas de salir de la rutina.

Ya no es lo mismo, los limites están quien sabe donde, no quiero saber. Solo quiero que llegue el momento en que ella hará exactamente lo que yo le pida... 

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